
Si bien la cría de pavos es una aventura gratificante, las tres primeras semanas del pavito suelen describirse como una carrera de obstáculos. A diferencia del pollito de gallina, que es espabilado desde que nace, el pavito nace con una visión deficiente, es extremadamente friolero y tiene una dificultad natural para alimentarse por sí mismo. La mortalidad puede ser alta (el famoso "síndrome de inanición") si el criador no interviene con rigor. Esta guía de supervivencia condensa las técnicas vitales y el equipo de precisión necesarios para transformar sus frágiles bolas de plumón en pavos robustos.
Índice de esta guía
Para repasar los conceptos básicos, consulte nuestra guía maestra sobre la cría de pavos.
1. Todo se decide antes del nacimiento: la incubación
Un pavito vigoroso es un pavito bien incubado. El huevo de pava es más grande y exigente que el de gallina, lo que requiere un control muy preciso de la humedad para evitar que el pequeño se quede pegado a la cáscara o nazca con el ombligo mal cicatrizado.
Para que esta etapa sea un éxito, es indispensable equiparse con una incubadora para pavos adecuada. A diferencia de los modelos básicos, estas máquinas suelen ofrecer bandejas específicas para huevos grandes y una mayor estabilidad térmica. Dada esta fiabilidad, los criadores suelen preferir las incubadoras Cimuka.

Incubadora Cimuka CT60SH
La referencia para los principiantes exigentes. Precisión profesional con una capacidad adaptada a la cría familiar.
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Incubadora Cimuka CT120SH
Doble capacidad para criadores apasionados. Gestión optimizada del flujo de aire para huevos grandes.
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Incubadora Cimuka CT180SH
La solución semiprofesional. Fiabilidad absoluta para asegurar la eclosión de sus valiosos pavos.
Ver producto2. El hábitat "Búnker": Calor y seguridad
Olvídese de la caja de cartón en el fondo del garaje. El control del entorno debe ser milimétrico. Las corrientes de aire a ras de suelo son la principal causa de mortalidad prematura.
La regla de los 38°C: Elegir su fuente de calor
La temperatura bajo la lámpara debe ser de 37°C a 38°C durante la primera semana. ¡Es más alta que para los pollitos! Existen dos escuelas para lograr este objetivo:
- El método natural (Placa calefactora): Imita a la madre. El pavito pega su espalda a la placa para calentarse. Es un método muy seguro y más eficiente energéticamente.
- El método tradicional (Infrarrojos): Ideal para calentar un volumen mayor. Además, la lámpara de infrarrojos sanea el lecho gracias a su radiación.

Placa Calefactora 30x30
Calor suave por contacto. Ideal para evitar el estrés térmico y asegurar las primeras semanas.
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Reflector de Aluminio con Rejilla
Soporte resistente para lámparas calefactoras. La rejilla protectora es indispensable para evitar quemaduras.
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