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  • Cimuka

    Cimuka

    Desde 1981, Cimuka desarrolla soluciones para la incubación y la cría avícola con un enfoque directamente basado en la experiencia sobre el terreno: comprender las necesidades de los animales y las limitaciones de los criadores para diseñar equipos capaces de mejorar los resultados y facilitar el trabajo diario.

    Desde incubadoras destinadas a pequeños criadores hasta equipos de incubación profesionales para varios miles de huevos, pasando por jaulas, criadoras y equipos de cría, Cimuka pone hoy 45 años de experiencia en avicultura al servicio de sus productos.

    Una historia nacida de la cría

    La historia de Cimuka comienza en Turquía a principios de los años 80, cuando la familia que está en el origen de la marca crea su propia explotación y planta de incubación, dedicadas especialmente a la cría de codornices.

    Ante las peticiones de otros criadores que deseaban desarrollar sus propias instalaciones, la familia comienza a diseñar incubadoras y jaulas. En 1983 comienza su fabricación bajo el nombre Cimuka. Durante varios años, la empresa continúa combinando la cría y la fabricación, antes de dedicarse por completo al desarrollo de máquinas y equipos para la avicultura.

    Este origen explica todavía hoy una parte de la filosofía de Cimuka: sus equipos nacieron de las necesidades concretas de la incubación y la cría. Antes de fabricar máquinas para los criadores, Cimuka conoció de primera mano las limitaciones de la cría y de una planta de incubación.

    Cuando cada huevo cuenta

    En incubación, la capacidad de una incubadora no es el único criterio. Para un criador, la verdadera cuestión también es saber qué podrá obtener de los huevos fértiles de los que dispone.

    Una temporada de reproducción puede ser corta. Algunas hembras ponen pocos huevos. Los huevos procedentes de reproductores seleccionados pueden ser especialmente valiosos y, en ocasiones, difíciles de sustituir. Perder una parte importante de una nidada puede significar entonces perder ejemplares que se esperaban desde toda una temporada.

    Por este motivo, Cimuka sitúa el control de las condiciones de incubación en el centro del diseño de sus incubadoras. El objetivo no es simplemente poder introducir más huevos en una máquina, sino buscar las mejores tasas de eclosión posibles entre los huevos fértiles puestos a incubar.

    Por tanto, el precio de una incubadora se valora menos por el número de huevos que puede contener que por lo que permite obtener de esos huevos.

    Una mejor tasa de eclosión cambia todo lo que viene después

    Obtener más pollitos a partir de un mismo número de huevos también presenta un interés económico. Para los criadores que comercializan una parte de sus animales jóvenes, cada pollito adicional permite aprovechar mejor la temporada de reproducción, los huevos disponibles y el material utilizado.

    Esta lógica continúa después de la eclosión. La calefacción, la criadora y determinados equipos representan en parte costes ya asumidos, tanto si la instalación alberga un lote pequeño como si se utiliza más cerca de su capacidad. Obtener más pollitos en una misma eclosión permite también aprovechar mejor los equipos utilizados para su cría.

    El rendimiento de la incubación no se resume, por tanto, a un porcentaje: influye en todo lo que viene después en la cría.

    Mucha tecnología para tener que intervenir menos

    Una incubadora Cimuka puede parecer sofisticada: regulación electrónica, sondas, ventilación, humidificación automática, volteo motorizado o incluso enfriamiento periódico según los modelos. Sin embargo, esta tecnología persigue también un objetivo muy concreto: automatizar las principales funciones de la incubación y reducir las intervenciones necesarias por parte del criador.

    Una vez que la incubadora está correctamente instalada y sus parámetros definidos, la máquina regula automáticamente las principales condiciones programadas. La tecnología no está ahí para complicar su utilización: se encarga de aquello que, de otro modo, el criador tendría que supervisar y ajustar por sí mismo.

    Esta automatización permite al criador mantener la supervisión de la incubación sin tener que intervenir continuamente en la máquina.

    Desde unas pocas decenas hasta varios miles de huevos

    Cimuka desarrolla soluciones para perfiles muy diferentes: pequeños criadores, criadores apasionados, pequeñas explotaciones y plantas de incubación profesionales. Sus gamas cubren así capacidades que van desde unas pocas decenas de huevos hasta varios miles.

    Las series CT y HB permiten beneficiarse, con capacidades adaptadas a pequeñas y medianas explotaciones, de tecnologías como la regulación automática, la humidificación Humisonic™, la ventilación Airoute™ o los sistemas de volteo automático. Las series profesionales T responden, por su parte, a las necesidades de explotaciones y plantas de incubación de mayor capacidad.

    Esta amplitud de gama también refleja el saber hacer de Cimuka: la misma empresa diseña tanto una incubadora automática CT60SH de 60 huevos como equipos destinados a la incubación profesional, como la incubadora HB700S o la incubadora profesional T4800C.

    Sea cual sea el volumen incubado, la lógica sigue siendo la misma: controlar con la mayor precisión posible el entorno del huevo durante las diferentes etapas de su desarrollo.

    Jaulas diseñadas con la misma atención

    El saber hacer de Cimuka no se limita a la incubación. Desde sus inicios, la marca también desarrolla jaulas para la cría de aves y criadoras, con la misma voluntad de partir de las necesidades reales del animal y de las limitaciones del criador.

    Su diseño está especialmente logrado. En lugar de limitarse a reproducir las jaulas metálicas tradicionales, Cimuka ha trabajado el conjunto del equipo: materiales plásticos que no se oxidan, suministro automático de agua, comederos diseñados para limitar el desperdicio, bandejas de excrementos fáciles de retirar, separadores desmontables, ruedas y una organización del espacio adaptada a cada uso.

    En las jaulas de puesta también se presta especial atención al desplazamiento y la recogida de los huevos. El suelo acompaña su desplazamiento hacia la parte delantera con una pendiente estudiada para facilitar su recogida y limitar al mismo tiempo el riesgo de golpes.

    Esta reflexión se encuentra en las diferentes gamas destinadas a codornices, perdices, gallinas ponedoras y aves jóvenes. Las configuraciones y dimensiones evolucionan según la especie y el objetivo de la cría: reproducción, puesta, crecimiento o engorde.

    Este diseño permite además mantener una misma lógica a medida que crece la explotación. Desde unos pocos animales hasta instalaciones mucho más importantes, se mantienen los mismos principios de diseño y la misma atención al funcionamiento diario de la cría.

    Al igual que con sus incubadoras, Cimuka no busca simplemente fabricar un equipo capaz de cumplir su función. El diseño también tiene en cuenta lo que el criador deberá hacer cada día: alimentar, dar de beber, limpiar, recoger los huevos, desplazar los animales y mantener su instalación a lo largo del tiempo.

    Equipos pensados para utilizarse durante muchos años

    Una buena incubadora o un buen equipo de cría no es un material que se quiera sustituir después de unas pocas temporadas. El mantenimiento, la limpieza y la posibilidad de sustituir los componentes son, por tanto, esenciales para conservar un equipo eficaz a lo largo del tiempo. En el caso de las incubadoras, el control y la calibración también permiten comprobar que la máquina mantiene la precisión necesaria temporada tras temporada.

    Por este motivo, Eggceterra también ofrece repuestos para las incubadoras Cimuka y desarrolla documentación técnica que permite a los usuarios comprender, mantener, controlar y diagnosticar mejor su máquina.

    El objetivo no es únicamente conseguir buenas primeras incubaciones o iniciar correctamente la cría, sino poder seguir aprovechando las cualidades del equipo temporada tras temporada.

    Cimuka en Eggceterra: una relación directa con el fabricante

    Nuestro conocimiento de Cimuka no se limita a los equipos que distribuimos. Hemos visitado Cimuka en Turquía en varias ocasiones y mantenemos un contacto regular con su dirección y sus equipos.

    Esta relación directa nos permite conocer mejor los equipos que ofrecemos, su diseño y su evolución, pero también intercambiar directamente con el fabricante cuando surge una cuestión técnica, un problema encontrado sobre el terreno o una necesidad particular.

    Esto complementa la experiencia que adquirimos diariamente junto a los criadores que utilizan estos productos y nos permite mantener un vínculo especialmente directo entre el usuario, Eggceterra y el fabricante.

    Equipos, pero también acompañamiento

    Elegir un equipo Cimuka en Eggceterra no consiste únicamente en comprar un producto. Queremos que pueda comprenderlo, utilizarlo correctamente y conservarlo durante muchos años.

    Para las incubadoras, encontrará en Eggceterra manuales en español, guías para la primera puesta en marcha, explicaciones detalladas sobre las tecnologías Cimuka, así como guías de calibración y diagnóstico. Este acompañamiento se completa con nuestro stock de repuestos y nuestra asistencia cuando encuentra alguna dificultad con su equipo.

    Desde la primera incubación hasta las temporadas siguientes, nuestro objetivo es que pueda aprovechar plenamente el rendimiento de su incubadora Cimuka y conservar sus cualidades a lo largo del tiempo.

  • OLBA

    OLBA

    Desde 2000, OLBA desarrolla en los Países Bajos equipos para la cría avícola con un enfoque que apreciamos especialmente en Eggceterra: conocer al animal, comprender el día a día del criador y transformar los problemas encontrados sobre el terreno en productos sencillos, prácticos y especialmente bien pensados.

    Bebederos, comederos, ponederos, equipos para pollitos o accesorios de cría: algunos productos OLBA cumplen funciones muy sencillas. Sin embargo, detrás de esta aparente simplicidad suele haber un importante trabajo de diseño. Porque cuando un equipo debe utilizarse, llenarse, limpiarse o manipularse todos los días durante varios años, son a menudo los detalles los que marcan la diferencia.

    Una historia nacida de la cría

    La historia de OLBA comienza mucho antes de la creación de la empresa. Su fundador, Douwe Oldenbanning, ya criaba diferentes especies de aves y aves de corral a los 12 años. Esta pasión le llevó progresivamente hacia la avicultura profesional.

    Después de varios años de experiencia con aves de corral e incubadoras, y tras haber trabajado para una de las mayores plantas de incubación de Europa, funda OLBA B.V. en 2000 en los Países Bajos.

    Los inicios están directamente relacionados con la cría: la oficina y el almacén se instalan en la granja familiar y la actividad de OLBA sigue asociada, durante sus primeros años, a la cría de pollos de engorde.

    Tras la adquisición de Therbo/Broedmij en 2003 y el rápido desarrollo de la empresa, Douwe Oldenbanning decide en 2005 abandonar la cría para dedicar más tiempo al desarrollo de productos y a la innovación. OLBA se instala en Coevorden en 2008 y posteriormente desarrolla sus propios medios de producción.

    Esta historia explica muchas cosas de los productos OLBA actuales: la marca no nació de un catálogo de material de cría, sino de personas que conocen a los animales y la realidad sobre el terreno.

    Conocer al animal, pero también a quien lo cuida

    Para diseñar un buen equipo de cría, conocer al animal es esencial. Hay que comprender su forma de beber, comer, poner huevos, crecer y comportarse.

    Pero eso no es suficiente. También hay que comprender el día a día del criador: llenar los comederos, renovar el agua, limpiar los equipos, limitar el desperdicio, evitar las algas, recoger los huevos o mantener un material que, en ocasiones, se utilizará al aire libre durante años.

    Es este doble conocimiento del animal y del criador el que encontramos en los mejores productos OLBA.

    Un bebedero debe permitir que las aves beban correctamente. Pero un bebedero realmente bien diseñado también debe mantenerse estable, conservar el agua lo más limpia posible, ser fácil de llenar y permitir una limpieza eficaz. Un comedero ROBUST® debe distribuir el alimento, pero su diseño también puede contribuir a limitar el desperdicio y facilitar su uso diario.

    A veces son pequeños detalles. Pero cuando un gesto se repite todos los días durante varios años, un pequeño detalle de diseño puede convertirse en una gran diferencia en el uso cotidiano.

    Los mejores productos a veces empiezan con un problema

    En OLBA, el desarrollo de productos no consiste únicamente en imaginar nuevas referencias. La marca concede una gran importancia a la mejora continua de sus productos y a las necesidades transmitidas por sus clientes y colaboradores.

    Un problema encontrado en una explotación puede convertirse así en el punto de partida de una reflexión: ¿por qué este equipo resulta difícil de limpiar? ¿Por qué se desperdicia tanto alimento? ¿Cómo conservar el agua más limpia? ¿Cómo simplificar esta manipulación? ¿Existe una forma mejor de responder a esta necesidad del animal o del criador?

    Y cuando no existe una solución realmente satisfactoria, OLBA es capaz de trabajar sobre el problema para imaginar, desarrollar y posteriormente fabricar una respuesta.

    Un buen producto responde a una necesidad. Los mejores a veces empiezan con un problema que un criador se ha tomado el tiempo de señalar.

    Productos mejorados continuamente

    En OLBA, el desarrollo no termina cuando un producto llega al mercado. La marca concede una gran importancia a la mejora de sus equipos existentes y al desarrollo de nuevas soluciones, especialmente a partir de las necesidades e ideas transmitidas por sus clientes y colaboradores.

    Este enfoque se refleja en elementos que a veces son difíciles de percibir en una simple fotografía: la forma de una pieza, la elección de un material, el acceso para la limpieza, la estabilidad, la resistencia a los rayos UV, la reducción de la luz en un depósito de agua, la limitación del desperdicio o incluso la posibilidad de desmontar fácilmente un equipo.

    Por separado, cada uno de estos detalles puede parecer insignificante. Repetidos todos los días durante varios años de cría, marcan toda la diferencia.

    Productos sencillos en apariencia, muy trabajados en los detalles

    Esta filosofía se encuentra en numerosos productos OLBA seleccionados por Eggceterra.

    Optimus: dos años para replantear un objeto tan sencillo como un bebedero

    El bebedero Optimus es probablemente uno de los mejores ejemplos de la forma de trabajar de OLBA. Sin embargo, su función es elemental: poner una reserva de agua a disposición de las aves. Pero antes de llegar al producto que se comercializa actualmente, OLBA dedicó dos años a su desarrollo y a sus pruebas.

    Este trabajo permitió reflexionar sobre numerosos problemas que aparecen cuando un bebedero se utiliza a diario: limpieza del depósito, desarrollo de algas, estabilidad una vez lleno, durabilidad de los componentes, regulación del nivel de agua o facilidad de manipulación.

    Su depósito es desmontable para permitir un acceso real al interior durante la limpieza. Su diseño busca una buena estabilidad una vez lleno, el depósito opaco contribuye a limitar la luz que favorece el desarrollo de algas y los materiales están adaptados al uso exterior. OLBA también ha trabajado detalles como la válvula, las juntas, la regulación del nivel de agua o el encaje de las diferentes partes para reducir el volumen necesario para el almacenamiento y el transporte.

    Dos años de desarrollo y pruebas para un bebedero: esto resume bastante bien la filosofía de OLBA. La función parece sencilla, pero cada detalle puede trabajarse para mejorar el producto tanto para el animal como para el criador.

    MyCozyNest: partir del comportamiento de la gallina

    La misma lógica se encuentra en el ponedero MyCozyNest. Su diseño parte de las necesidades naturales de la gallina y de la necesidad de proteger los huevos, ofreciendo al mismo tiempo al criador un equipo sencillo de instalar y mantener.

    El material interior y el uso de una cama adecuada contribuyen a proteger los huevos frente a los golpes. El ponedero se fabrica en la planta de moldeo de plástico de OLBA en Coevorden.

    Una vez más, el producto está pensado tanto para el animal que lo utiliza como para el criador que tendrá que ocuparse de él.

    AviAqua: otra forma de gestionar el suministro de agua

    Con los bebederos AviAqua, OLBA propone un depósito de agua cerrado que puede equiparse con diferentes sistemas de suministro de agua según las necesidades de la explotación: cazoletas, vasos o tetinas.

    Esta modularidad ilustra otra característica que apreciamos en OLBA: no imponer sistemáticamente una única forma de hacer las cosas cuando un equipo puede adaptarse a diferentes usos.

    Un comedero muy sencillo también puede ser un excelente producto

    El comedero tolva antidesperdicio OLBA de 6 kg ilustra otra faceta de esta filosofía. El principio de un comedero tolva es extremadamente sencillo y existen numerosos modelos comparables en el mercado. Sin embargo, la diferencia se aprecia sobre todo con el uso: distribuye eficazmente el alimento, limita el desperdicio y su diseño especialmente robusto permite utilizarlo durante años.

    No es necesariamente el producto más espectacular de la gama OLBA, pero precisamente por eso resulta interesante: incluso un equipo muy sencillo puede convertirse en un excelente producto cuando su diseño cumple correctamente su función y resiste un uso diario.

    Una fabricación realizada en gran parte en los Países Bajos

    OLBA no se limita a desarrollar sus productos en los Países Bajos: una gran parte de su gama también se fabrica allí.

    En Coevorden, la empresa dispone de sus propios medios de producción, especialmente para el trabajo del metal y el moldeo por inyección de plástico. Este control de la producción permite a OLBA mantener el dominio sobre numerosos productos, pero también modificar una pieza, mejorar un diseño o desarrollar una nueva solución cuando aparece una necesidad.

    Esta proximidad entre desarrollo y fabricación es especialmente coherente con la filosofía de la marca: observar, comprender, diseñar, fabricar, utilizar los comentarios del terreno y continuar mejorando.

    OLBA en Eggceterra: una relación construida desde hace muchos años

    Nuestro conocimiento de OLBA no se limita a los productos presentes en nuestro catálogo. Visitamos regularmente OLBA en los Países Bajos desde hace muchos años y mantenemos una relación directa con su dirección y sus equipos.

    Esta proximidad física y humana nos permite conocer los productos, pero también comprender cómo se imaginan, desarrollan y fabrican.

    Esta relación adquiere todo su sentido cuando un criador nos transmite un problema. Podemos hablar directamente de ello con OLBA, incluso cuando no se trata necesariamente de un defecto o de un producto existente. Una necesidad que todavía no está bien cubierta puede convertirse en una cuestión que resolver, después en una idea y, en ocasiones, en un nuevo producto.

    La distancia entre el criador que encuentra un problema y las personas capaces de imaginar la solución es así especialmente corta.

    Hacer llegar la experiencia del terreno hasta el fabricante

    Esta forma de trabajar corresponde plenamente a la de Eggceterra. Las preguntas, observaciones y dificultades encontradas por nuestros clientes no sirven únicamente para aportar una respuesta individual: también nos permiten comprender mejor las necesidades reales de los criadores.

    Cuando identificamos una problemática interesante, podemos transmitirla directamente a OLBA. El fabricante dispone después de la experiencia, las competencias de diseño y los medios de producción necesarios para estudiarla.

    El criador encuentra el problema. Eggceterra lo escucha y lo transmite. OLBA puede estudiarlo, imaginar una solución y, cuando resulta pertinente, desarrollarla y fabricarla.

    Es exactamente el tipo de relación que buscamos con nuestros fabricantes: una relación en la que la experiencia sobre el terreno pueda llegar realmente hasta las personas capaces de hacer evolucionar los productos.

    ¿Por qué hemos elegido OLBA?

    Porque un equipo de cría no necesita ser espectacular para ser excelente. Ante todo debe responder a las necesidades del animal, funcionar correctamente y simplificar el día a día de quien lo utilizará durante años.

    Valoramos en OLBA este conocimiento de la cría, la atención prestada a los detalles, la fabricación realizada en gran parte en los Países Bajos y, sobre todo, la capacidad de la empresa para escuchar la experiencia del terreno y seguir replanteándose sus productos cuando existe una forma mejor de hacer las cosas.

    Productos diseñados por personas que conocen la cría, desarrollados a partir de necesidades reales y mejorados continuamente: eso es lo que buscamos en OLBA.

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