
Con su andar contoneante, su curiosidad y su vínculo inquebrantable con el agua, los patos aportan un toque de vida y un carácter único a cualquier criadero. Menos propensos a ciertas enfermedades que las gallinas y excelentes ayudantes en el jardín, seducen cada vez a más particulares y pequeños productores. Pero criar patos no se improvisa: sus necesidades específicas, especialmente en cuanto a agua, incubación y alimentación de los patitos, requieren conocimientos precisos. Ya sea que sueñe con una pareja de patos ornamentales chapoteando en un estanque, una producción de huevos sabrosos o preparar sus propios magrets, esta guía completa y detallada le acompañará en cada etapa, desde el cascarón hasta la edad adulta.
